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El título suena un poco a Daft Punk pero, quería hablar de lo que llamó “la decepción Web 2.0.” A estas alturas, muchos han caído, en que encontrar contenidos de valor, es un problema. Sólo existe una forma de crear contenidos valiosos y es con mucho esfuerzo. En eso los periódicos tradicionales, por profesionalidad y dedicación, son mejores sin duda. Son objetivamente más interesantes que Digg o cualquiera de sus clones. No lo digo yo, lo dicen verdaderos expertos que admiro.
La Web Semántica, me parece una aproximación interesante al problema, por lo menos para clasificar contenidos, y hacer sistemas más compatibles técnicamente, sin depender tanto de APIs, pero no es suficiente. Es necesario destacar el contenido de valor. Digg y otros sitios web implementan soluciones de ranking y votaciones, que en realidad son muy pobres. El resultado son contenidos destacados, con un sesgo entre sensacionalista y curioso, poco interesante, o bueno… tal vez un filón imprescindible, para las noticias del bloque final del telediario.
En realidad, el problema, es el planteamiento. Se ofrece el mismo contenido. Se busca la solución general, pero el objetivo al final es único, una sola persona. Entonces la información debería ser personalizada y para serlo, la voluntad del lector debe ser lo más importante. Con criterios de linea editorial, rankings, karma, votaciones… siempre son decisiones ajenas al lector las que seleccionan los contenidos. Por eso, me parece maravilloso Twitter. Seleccionando a las personas adecuadas, ofrece noticias personalizadas, con un interes mayor que Digg o cualquier medio tradicional, y es mucho mejor que cualquier selección que hagamos con un lector de RSS, ya que está enriquecido con las ideas de otros, y además nos permite interactuar.
A pesar de la eterna decepción tecnológica, siempre tendremos cosas nuevas en las que creer, a las que apuntarnos, no existe la tecnología definitiva, por eso la eterna decepción convive con el eterno optimismo tecnológico. Después de La Web 2.0, está La Web 3.0. De la Web 3.0, deberíamos olvidarnos del nombre. Esta vez, los gurus, no han pensado bien en ello. El nombre, es algo desafortunado, después de los ríos de tinta de la Web 2.0. Tal vez, deberíamos hablar de Web Semántica.
Como decían los antiguos, con la tecnología “Citius, altius, fortius”. La decepción viene, por las inevitables excesivas espectativas creadas, de aquello que comercialmete se anuncia como nuevo, que en este caso, de nuevo no tiene nada. La Web Semántica es un tema muy antiguo y ahora tendremos más herramientas con características semánticas, pero no debemos esperar mejoras espectatulares, tan sólo cambios, como siempre.
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